Niños obesos

    Ayer me hicieron una critica constructiva la cual agradezco mucho, me comentaron que la idea de mi blog estaba bien, pero que le hacia falta temas reflexivos, yo explique que la idea es escribir de lo que sea para así poder mejorar mi capacidad de escritura y poder superar mi bloqueo, y así seguir escribiendo novelas que es lo que me apasiona.
    Lo que no dije es que si escribo sobre temas importantes, me preocupan y me absorben el tiempo pensando como puedo mejorar las cosas desde el lugar donde vivo, como bien dicen "si quieres cambiar el mundo, da tres vueltas alrededor de tu casa" y recordé de algo que escribí hace tiempo y se los voy a compartir, este tema en especial me preocupa demasiado porque de cierta manera yo lo viví y vivo todos los días, porque como dicen, no hay mejor manera de entender un problema hasta que se vive en la cabeza de uno y no "en cabeza ajena". Y estoy hablando de la obesidad, y lo que conlleva tener este problema.
    Espero les agrade y se si conocen a alguna persona con este problema, por favor, intenten hacer algo cuando todavía hay tiempo.


    Me gustaría explicarles a los padres la importancia que tiene para ellos que hagan todo lo posible para evitar que su hijo llegue a tener sobrepeso en algún momento de sus vidas. Y, si su hijo ya sufre de sobrepeso, explicarles las medidas que pueden tomar para ayudarlo a perder peso de una manera segura y permanente.

    Se conocen muy bien los riesgos relacionados con la obesidad en los adultos. El adulto con sobrepeso posee un mayor riesgo de sufrir de un infarto, presiones altas, problemas de respiración, y además, tiene mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, no se conocen bien los riesgos de la obesidad infantil y muchos padres ignoran el problema o no les concierne lo suficiente.
    El problema radica en que esos niños, gordos, obesos, pasados de peso, pueden tener los mismo problemas de un adulto ¿se imagina a un niño de 10 o 12 años tomando medicamentos para la presión como una persona mayor? ¿Se imagina a un niño caminando y parándose cada poco tiempo porque le falta el aire? ¿Se imagina a un niño inyectándose insulina como los adultos? ¿Se imagina a ese niño despertándose en la noche por falta de aire? Ahora imagínese que es su hijo ¿Qué siente? ¿Se preocupó? ¿Quiere ayudar a su hijo? Ojala que sí.
    ¿No sabe distinguir si su hijo esta obeso? hágale un “examen a simple vista”, que constituye la mejor manera de decidir si su hijo está muy gordo. Simplemente mire a su hijo y si se ve gordo, es porque esta gordo. Esto se llama obesidad visual. ¿A que me refiero? No, su hijo no está precioso, ni regordete, ni gordito, ni lleno de vida, ni sonrosado, ni cachetón, su hijo tiene un problema de obesidad ¿es capaz de distinguir a otros niños gorditos? ¿Sí? Compárelos con su hijo ¿se ve igual? Esta igual, porque tiene sobrepeso. ¿Sabe cuál es la peor parte? Ha sido causa suya.
    No, no es culpa de los maestros, ni de los vecinos, ni del gobierno, ha sido culpa suya, porque le compra comida chatarra, le compra chunches, le compra dulces, le da de comer comida rápida porque no tiene tiempo de cocinar, porque está demasiado cansado para hacer de comer y se le hizo fácil llegar a comprar comida rápida como hot-dogs, hamburguesas, pizzas, tortas, malteadas, sabritas con chile, le da de tomar coca cola, fanta, sprite, se comió la paleta payaso, se comió varias tutsi pop, quiso unos nachos con mucho queso y chile y se lo compró, se le antojo un pan dulce y se lo dio, tuvo ganas de pan y usted dijo “hay que darle al niño el pan, no vaya ser que haga enojos y se enferme”, tenía ganas de una paleta de helado y la obtuvo. Y no estoy hablando de lo que comió la semana entera, ¿Se dio cuenta de la cantidad de comida chatarra que se comió en un solo día?
Debemos empezar a cambiar de una vez la idea de que un niño gordito es un niño sano, porque el niño saludable, normalmente, está más bien delgado y no regordete sonrosado, lleno de pliegues de piel.
    No se trata de restringir la comida al niño, se trata de cuidar que lo que se lleve a la boca y se coma sea sano, nutritivo, ¿Cómo? Pues hacer que quede satisfecho a la hora de levantarse de la mesa, que coma en la mesa y no frente al televisor, que haga ejercicio, que corra, que brinque, que juegue fútbol, que no esté todo el día aplastado en el sillón viendo la televisión y jugando al wii o al psp o esos juegos. Que se mueva.
    Enseñarle a comer verdura y fruta, sino quiere comer la verdura, píquela y désela en tiritas, tal vez con queso fresco o chile y limón, haga atractiva la comida sana, no permita que le diga que no le gusta sino la ha probado y sobre todo, no le de dulces como premio o para callarlo. Eso a la larga hace que su hijo se vuelva obeso.
    Voy a hacerle una pregunta para que se la lleve de reflexión ¿Quiere que su hijo viva menos que usted? Siga dándole de comer chatarra. Simplemente eviten que su vida se vaya a convertir "en una lucha contra la diabetes".



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